Rojo y negro

Rojo y negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Maese Sorel, pues de él se trataba, se sorprendió mucho y se alegró aún más con la singular propuesta que le hacía el señor de Rênal para su hijo Julien. No por ello dejó de escucharlo con esa expresión de tristeza descontenta y de desinterés que tan bien sabe adoptar la cazurrería de quienes viven en esas montañas. Esclavos de los tiempos de la dominación española, conservan aún esa característica de la fisonomía del felah egipcio.

La respuesta de Sorel no fue de entrada sino el largo recitado de todas las fórmulas de respeto que se sabía de memoria. Mientras repetía esas palabras hueras, con una sonrisa torpona que incrementaba la expresión de falso y casi de bribón que era espontánea en su fisonomía, su imaginación activa de aldeano viejo intentaba descubrir qué motivo podía mover a un hombre de tanta importancia a emplear en su casa al granuja de su hijo. Estaba muy descontento de Julien y era para él para quien le ofrecía el señor de Rênal la paga inesperada de 300 francos anuales; ¡y además mantenido y vestido! Esta última pretensión, que había tenido maese Sorel la genialidad de proponer de repente, también se la había concedido el señor de Rênal.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker