Rojo y negro
Rojo y negro Julien se quedó asombrado de lo que habÃa hecho. «No es nada —se dijo—; a otras injusticias mayores habré de llegar si quiero prosperar; y además tendré que saber ocultarlas con palabras hermosas y sentimentales: pobre señor Gros, la condecoración la merecÃa él; la tengo yo y tengo que actuar en la dirección del gobierno que me la concede.»