Rojo y negro
Rojo y negro »Pues bien, caballero, puesto que me obliga a ello, lo pongo de ejemplo sin rodeos. Igual que sus nobles antepasados, que fueron con san Luis a la cruzada, debería mostrarnos al menos un regimiento, una compañía, ¿qué digo?, media compañía, aunque solo fuera de cuarenta hombres dispuestos a combatir y entregados a la buena causa hasta la muerte. Solo tiene lacayos de quienes, en caso de algarada, usted mismo se asustaría.
»El trono, el altar, la nobleza pueden decaer mañana, señores, mientras no hayan creado ustedes en cada uno de los departamentos territoriales una fuerza de quinientos hombres entregados; pero estoy diciendo entregados no solo con toda la valentía francesa, sino también con la constancia española.