Carrie
Carrie Algo inexplicable ocurre en Chamberlain, Maine. Piedras llueven del cielo, azotando la casa de una mujer devota y su hija, Carrie. Años después, esa misma chica es el blanco de burlas despiadadas en la escuela. Un dÃa, en las duchas del vestuario, la sangre desata algo dormido dentro de ella. Algo poderoso. Algo aterrador. Nadie en Ewen High sabe lo que está por venir. Pero cuando el horror estalle en la noche del baile, ya será demasiado tarde para correr.
Chamberlain, Maine. Una ciudad cualquiera. Una escuela secundaria como tantas. Un vestuario húmedo, lleno de risas adolescentes, cuerpos jóvenes cubiertos de vapor y miradas cargadas de juicio. Y en el centro, ella: Carrie White. Dieciséis años. Piel pálida, acné, ojos de cierva acorralada. Un paria entre los cisnes.
—¿Qué esperas, Carrie? ¿El juicio final? —espeta la profesora de gimnasia, sin saber cuán cerca está de profetizar.
Carrie se queda inmóvil bajo la ducha. No sabe que algo dentro de ella está a punto de romperse. No entiende por qué le corre sangre entre las piernas. No sabe lo que es una menstruación. Nadie se lo explicó. Ni su madre, Margaret White, fanática religiosa demente que cree que el sexo es pecado, que la sangre es maldición, que la mujer es impura por naturaleza.
