El resplandor
El resplandor El martillo bajó. Pero se detuvo.
—Papá, todavía estás ahí. Puedes detenerlo. Por favor...
Por un instante, el rostro de Jack cambió. Se quebró. Cayó de rodillas. Golpeó el suelo. Gritó. La voz del hotel chilló a través de él, pero algo dentro resistía.
—¡Corre! —gritó Jack, no el hotel—. ¡Ahora!
Danny huyó. Wendy lo siguió. Jack se volvió hacia la caldera. La presión era insoportable. Las luces temblaban. Los fantasmas reían.
La explosión sacudió el Overlook desde los cimientos. Llamas, humo, escombros. Gritos y risas mezcladas.
El hacha cayó. La puerta se cerró.
Y el Overlook ardió con todo lo que contenía.
Las paredes del Overlook eran carbón y ceniza, pero la historia no terminó con la explosión. Entre los escombros y el hielo, la memoria persistía. Y el resplandor no se apagaba.
