El visitante
El visitante Un niño de once años ha sido brutalmente asesinado. Todas las pruebas señalan a Terry Maitland, un ciudadano ejemplar, esposo y padre intachable. Huellas, testigos, ADN... todo lo incrimina. El detective Ralph Anderson ordena su arresto en plena luz del día, ante la mirada de todo el pueblo. Caso cerrado.
Pero hay un problema. Maitland tiene una coartada perfecta: estaba a kilómetros de distancia cuando ocurrió el crimen. Dos lugares, el mismo momento. ¿Cómo es posible? La verdad que está por descubrirse es peor de lo que nadie podría imaginar.
El calor sofocante de julio pegaba sobre Flint City cuando el coche sin distintivos giró hacia el estadio Estelle Barga. Entre el bullicio de la multitud y los aplausos, Terry Maitland, el entrenador de los Golden Dragons, daba instrucciones desde la línea de base. Tenía la gorra ladeada, los brazos cruzados y la mirada fija en el pequeño Trevor Michaels, que se preparaba para batear.
Desde las gradas, los padres aplaudían, los niños gritaban y el polvo del diamante se levantaba con cada movimiento. Era un día normal. Un día cualquiera.
Hasta que los policías cruzaron la entrada del estadio.
