It (eso)
It (eso) El acoso no era solo sobrenatural. Henry Bowers y su banda los cazaban como animales, reflejos humanos de la misma crueldad que se arrastraba bajo el pueblo. Entre persecuciones, heridas y humillaciones, los Perdedores aprendieron que el mal podía tener rostro humano o monstruoso, pero siempre respondía a la misma ley: dominar a los débiles.
Cuando al fin comprendieron que todas esas apariciones eran una sola cosa, nacida del subsuelo y del miedo, supieron que ya no podían huir. Si huían, Eso los seguiría para siempre. Y así, sin dejar de temblar, decidieron enfrentar aquello que ni los adultos veían ni querían nombrar.
Descendieron cuando el verano ya ardía sobre Derry, como si la luz más intensa intentara disimular la oscuridad que los esperaba abajo. Las alcantarillas los recibieron con su olor de óxido, agua rancia y secretos acumulados durante siglos. Bill iba al frente, empujado por la culpa de George; Beverly, con una valentía nacida del hastío de ser víctima; los demás, sosteniéndose los unos a los otros con la fuerza frágil de los niños que saben que no hay vuelta atrás.