La niebla
La niebla El calor pesa sobre la ciudad como una losa cuando una tormenta violenta sacude Long Lake. David Drayton observa cómo un banco de niebla avanza sin piedad, devorando todo a su paso. Lo que comienza como un fenómeno natural pronto se convierte en una pesadilla indescriptible cuando la niebla oculta algo más: criaturas imposibles, sombras que acechan, formas que no deberían existir. Atrapados en un supermercado, David y un grupo de sobrevivientes luchan contra lo desconocido. Afuera, la niebla se cierne, hambrienta. Adentro, el miedo crece... y la locura también.
El verano, que hasta entonces había sido implacable, pareció ceder por un instante en la ribera del Long Lake. La tarde del 19 de julio, la familia Drayton —David, Steff y su pequeño Billy— miraba desde el porche cómo el calor denso se transformaba en algo más oscuro, más ominoso. Un cúmulo de nubes violáceas surgía del oeste, amontonándose como un ejército en retirada. La bandera en el cobertizo apenas se movía, pegada al asta como un sudario. La electricidad estaba en el aire, vibrante, preñada de presagios.
—Hoy sí que va a reventar el cielo —murmuró David, su mirada fija en la tormenta.
Steff, sentada a su lado con una Pepsi entre las manos, sonrió con escepticismo.
