La tienda
La tienda —Solo soy un comerciante —responde—. Vendo lo que la gente necesita. Solo les doy lo que ya deseaban en su interior.
El sheriff siente el peso de esas palabras. Gaunt no forzó a nadie. Solo encendió la chispa y dejó que la naturaleza humana hiciera el resto.
Pero Alan tiene algo que Gaunt no esperaba: un truco.
Mientras Gaunt intenta tentarlo con susurros, con promesas de devolverle a su esposa y su hijo, Alan se adelanta. Usa la ilusión contra él. Gaunt, por primera vez, titubea.
El equilibrio de poder cambia. Los ciudadanos, aquellos que aún no han caÃdo en la locura, empiezan a resistirse. Se dan cuenta de que han sido manipulados. Gaunt ya no tiene control sobre ellos.
El demonio disfrazado de comerciante sabe cuándo es el momento de marcharse. Y lo hace.
A la mañana siguiente, Castle Rock es un cementerio de cenizas y cadáveres. La tienda ha desaparecido. Sin rastros. Como si nunca hubiera estado ahÃ.
Pero Alan sabe la verdad. Gaunt sigue afuera, en algún lugar. En otro pueblo. Con otra tienda. Esperando nuevos clientes.