La tienda
La tienda Detrás del mostrador, un hombre de traje oscuro y sonrisa afilada lo observa con ojos que parecen saber demasiado. Leland Gaunt .
—¿Cómo sabe mi nombre? —pregunta Brian.
Gaunt se encoge de hombros con un gesto casi perezoso.
—El pueblo no es tan grande. Y me gusta conocer a mis clientes.
Sobre el mostrador, enmarcada en una vitrina, descansa la tarjeta de béisbol más increÃble que Brian haya visto. Mickey Mantle, edición limitada, perfecta. Su corazón martillea.
—Es hermosa…
—Y es tuya —dice Gaunt, como si la conversación ya estuviera cerrada.
Brian parpadea. Su madre nunca le darÃa dinero para comprar algo asÃ.
—Pero no tengo…
—El dinero no es problema —interrumpe Gaunt con una sonrisa—. No quiero dinero. Solo un pequeño favor.
La oferta parece inocente. Una travesura. Algo insignificante. Solo una broma para molestar a Wilma Jerzyck, la mujer más odiosa del pueblo. Una piedra en su colada. Un pequeño susto.
Brian acepta. Y sale de la tienda con su tesoro entre los dedos y una sensación extraña en el pecho.
