La tienda
La tienda Lo encuentran tambaleándose por la calle principal, el pecho cubierto de rojo, murmurando algo sobre la tienda. Alan Pangborn lo interroga en el hospital, pero el borracho solo repite la misma frase una y otra vez:
—Gaunt… lo sabÃa… Gaunt lo sabÃa todo…
Mientras tanto, en Cosas Necesarias , Leland Gaunt atiende con su sonrisa impasible a su siguiente cliente. Wilma Jerzyck.
—Te ofrezco justicia, Wilma —dice Gaunt, deslizando un paquete envuelto en papel fino.
Wilma abre el paquete. Dentro, una pistola reluciente.
—No necesito esto —dice, aunque sus manos tiemblan.
—No lo necesitas —responde Gaunt, inclinándose hacia ella—, pero lo quieres .
Y es cierto. Lo quiere más de lo que ha querido cualquier cosa en su vida.
En otra parte del pueblo, Nettie Cobb, aún sacudida por el ataque verbal de Wilma, encuentra una carta en su buzón. Un mensaje que aviva su paranoia, su miedo, su furia contenida. Una nota escrita con rabia: Eres basura. DeberÃas estar muerta.
El aire en Castle Rock se vuelve espeso. Vecinos que antes se saludaban ahora se evitan. La iglesia está dividida en dos bandos irreconciliables. La paranoia se filtra como un gas venenoso en cada rincón del pueblo.