Mr. Mercedes
Mr. Mercedes La prensa lo celebra como héroe. Pero para él, eso no significa nada. Perdió a Janey. Estuvo a punto de perder su vida. Lo que le queda ahora es lo esencial: su vÃnculo con Jerome, con Holly. Una extraña familia nacida del caos.
Jerome, por su parte, se aleja de la acción. Vuelve a enfocarse en su vida, en su futuro. Pero siempre atento, siempre dispuesto. Holly, en cambio, renace. La experiencia la sacó de su cascarón, le devolvió un sentido de identidad.
—No soy débil —dice, mirándose al espejo.
Bill sonrÃe.
—Nunca lo fuiste.
La amenaza inmediata ha sido neutralizada, pero todos entienden que la sombra de Brady aún proyecta dudas. Está vivo. Y los vivos, incluso los inmóviles, pueden esperar. Pueden odiar. Pueden planear.
Una noche, Hodges recibe una noticia inquietante: un enfermero ha encontrado a Brady con los ojos abiertos. Fijos en la pared. Como si escuchara algo. Como si estuviera... esperando.
—Fue un reflejo —dicen los médicos. —Es normal en pacientes con daño cerebral.
Pero Bill no lo cree. Él ha visto esos ojos antes.
Y sabe lo que significan.