Mr. Mercedes
Mr. Mercedes Brady, en su cama, comienza a mostrar señales. Movimientos mínimos. Reacciones diminutas. Algunos médicos dicen que son espasmos. Otros, que no significan nada. Pero Hodges siente el mismo escalofrío que la primera vez que leyó su carta.
Una noche, sueña con él. Está en un escenario, rodeado de niños. Hay una canción que no conoce, pero la letra es clara: “La próxima vez, no fallaré” . Al despertar, tiene la certeza de que la historia no ha terminado. Que el monstruo aún tiene aliento.
—No te atrevas —murmura, mirando hacia el cielo.
Porque sabe que el mal no muere. Solo muta. Solo espera.
Y mientras el mundo duerme, en algún rincón de esa habitación blanca y silenciosa, el último latido de Brady sigue marcando el compás.
FIN de Mr. Mercedes