Jumper
Jumper —Estaba a punto de hacerlo. Solo quería terminar el capítulo...
La bofetada llegó antes de que pudiera terminar la frase. El impacto lo hizo tambalearse sobre la cama.
—¡Holgazán! —bramó su padre, desenroscando el cinturón de su cintura, dejando que la hebilla metálica cayera con un tintineo aterrador—. ¡Te voy a enseñar a obedecer!
Davy retrocedió contra la pared, los ojos ardiendo de miedo y rabia contenida. Intentó hablar, pero su garganta estaba seca. El cinturón voló hacia él. Cerró los ojos y gritó, pero el golpe nunca llegó.
Cuando abrió los ojos, ya no estaba en su habitación. Estaba de pie en medio de la biblioteca pública de Stanville, rodeado de estanterías llenas de libros y un silencio que parecía más profundo que cualquier otra cosa que hubiera conocido.
“¿Qué... qué acaba de pasar?”, pensó. Su corazón latía con fuerza, y sus piernas temblaban como si el suelo fuera a desaparecer bajo él. Miró sus manos, su ropa, su entorno. Todo estaba exactamente igual, excepto que su padre no estaba allí.
Era imposible. Había estado en su casa segundos atrás, pero ahora estaba al otro lado del pueblo.
—Esto no está pasando —susurró, agarrándose la cabeza.
Pero estaba pasando.
