Jumper
Jumper El sudor comenzó a empaparle la frente. El ruido de la grava bajo las ruedas de la camioneta se sentía como un tambor funerario. Cuando Topper aparcó, Davy vio a otros dos hombres saliendo de una camioneta cercana. Los tres intercambiaron miradas y sonrisas que no necesitaban palabras.
—Baja, chaval. Quiero presentarte a unos amigos.
Davy negó con la cabeza, el miedo atrapándolo como una mordaza.
—Prefiero quedarme aquí.
—No estaba pidiendo.
Antes de que pudiera reaccionar, unas manos lo agarraron y lo arrastraron fuera de la camioneta. Gritó, pero sabía que nadie lo escucharía en medio de la nada. Lo empujaron contra la parte trasera de una camioneta, y la primera bofetada llegó, fuerte y humillante.
—¡Déjenme ir! ¡No he hecho nada!
Uno de los hombres sacó una navaja, y Davy sintió cómo la hoja fría tocaba su cuello.
—Relájate, chico. Esto será rápido.
El mundo pareció detenerse. El miedo se transformó en algo visceral, algo más profundo. Cerró los ojos y deseó con todas sus fuerzas estar en otro lugar, cualquier lugar que no fuera allí.