Aventuras de un cadaver
Aventuras de un cadaver —Pues bien, entonces a mi casa —dijo Michael Designado.
—¿Pero en dónde vive usted, caballero?
—¡A fe mÃa no lo sé, amigo mÃo! —dijo Michael tomando asiento en el coche—. ¡Lléveme usted a Scotland Yard y allà preguntaremos!
—¡Pero usted debe llevar encima alguna tarjeta, caballero —dijo el cochero—, deme usted su tarjetero!
—¡Qué inteligencia tan prodigiosa para un cochero de punto! —exclamó Michael dando su tarjetero al cochero.
Éste leyó en voz alta:
—Michael Finsbury, 233 Kings Road, Chelsea. ¿Son éstas las señas, caballero?
—¡MagnÃfico! —exclamó Michael—. ¡Lléveme usted allá si no se lo impiden esas casas que parece que se nos caen encima!