Aventuras de un cadaver
Aventuras de un cadaver Acercóse al armario donde se hallaba la colección de sortijas de sello… Pero de pronto, su instinto de coleccionista se reveló contra tal intento.
—¡No, no, de ninguna manera! —exclamó—. ¡Por nada del mundo descabalaré la colección! Antes robar.
Corrió al salón y se apoderó apresuradamente de algunas curiosidades traÃdas en otro tiempo por el tÃo Joseph: un par de babuchas turcas, un abanico de Esmirna, un mosquete garantizado como procedente de un bandido de Tracia, un narguile egipcio y un puñado de conchas con sus nombres escritos en latÃn sobre unas etiquetas.