Aventuras de un cadaver
Aventuras de un cadaver —¿En el mismo barco? ¡Te aseguro que no! ¿Acaso he cometido yo una falsificación de firmas? ¿He procurado ocultar la muerte de tÃo Joseph? ¿He hecho insertar en todos los periódicos anuncios absolutamente estúpidos y grotescos? ¿He destruido estatuas que no me pertenecÃan? Verdaderamente me gusta tu frescura, Maurice Finsbury. ¡No, no y no! Demasiado largo tiempo he dejado en tus manos la dirección de mis negocios; ahora los voy a confiar a Michael. Por lo demás, Michael me ha sido siempre simpático. Por último, tengo deseos de ver claramente cuál es mi situación.
En aquel momento se vieron interrumpidos los dos hermanos por un campanillazo, y Maurice, que habÃa entreabierto tÃmidamente la puerta, recibió de manos de un recadero una carta que tenÃa el sobre de letra de Michael. La carta estaba concebida en estos términos:
AVISO
Maurice Finsbury debe darse por avisado, en el caso en que lea estas lÃneas, de que se le comunicará algo muy ventajoso para él, mañana lunes, por la mañana, a las diez, en mi oficina, Chancery Lane, 42.
MICHAEL FINSBURY
Maurice, después de enterarse, transmitió dócilmente la carta a su hermano.
—¡Eso se llama escribir una carta! —exclamó John—. No hay como Michael para escribir asÃ.