Aventuras de un cadaver
Aventuras de un cadaver —Porque necesitamos tenerle a mano cuando llegue su hora —replicó Maurice—. ¡Y además, porque no conocemos este paÃs! Este bosque puede muy bien ser un paseo favorito para los enamorados. No sueñes a tu vez y piensa, conmigo, en resolver la única y verdadera dificultad con que ahora luchamos. ¿Cómo podremos transportar el cuerpo de nuestro tÃo a Bloomsbury?
Propusieron ambos hermanos varios planes, que fueron discutidos y rechazados. No habÃa que pensar, naturalmente, en la estación de Browndean, que en aquel momento debÃa ser un centro de curiosidad y chismorreo siendo asà que lo esencial era enviar el cuerpo a Londres sin que nadie sospechase una palabra. John propuso tÃmidamente un tonel de cerveza. Pero las objeciones eran tan patentes, que Maurice ni siquiera tuvo que expresarlas. No menos impracticable resultaba la compra de un cajón de embalar. ¿Para qué podÃan necesitar semejante caja dos caballeros que no tenÃan equipaje?