Fabulas
Fabulas EL PENITENTE
UN HOMBRE SE ENCONTRÓ con un muchacho que estaba llorando.
—¿Por qué lloras? —preguntó el hombre.
—Lloro por mis pecados —contestó el muchacho.
—Debes de tener muy poco que hacer —señaló el hombre.
Volvieron a encontrarse al dÃa siguiente y, una vez más, el muchacho estaba llorando.
—¿Y ahora por qué lloras? —preguntó el hombre.
—Lloro porque no tengo nada que comer —respondió el muchacho.
—Ya sabÃa yo que acabarÃas asà —señaló el hombre.
