Fabulas
Fabulas —¡Que Dios me perdone! —exclamó Jack—. Ojalá no hubiera salido de casa.
Y al llegar a casa se encontró a su tÃo con la cabeza abierta y a su padre con el corazón perforado y a su madre partida por la mitad. Y se sentó en la casa solitaria a llorar junto a sus cadáveres.
MORALEJA
Viejo es el árbol y bueno el fruto.
Muy antiguo y profundo es el bosque.
Leñador, ¿es tu valor tenaz?
¡Cuidado! La raÃz se ha enredado en torno
al corazón de tu madre y los huesos de tu padre.
Y, como la mandrágora, asoma entre gemidos.