Fabulas
Fabulas —¡Por todos los cocos! —exclamó—. ¿Es esto una pesadilla? ¿Son los monos capaces de descender a semejante estado de barbarie? Devolved a ese bebé a su casa.
—No tienes mentalidad cientÃfica —dijo el doctor.
—No sé si tengo mentalidad cientÃfica o no —repuso el doctor—. Lo que sà tengo es un palo bien gordo, y como te atrevas a echarle las zarpas a ese bebé te abriré la cabeza con él.
Asà fue como los simios dejaron al bebé en el jardÃn de la casa. El vivisector, que era un padre de familia muy estimable, se llenó de júbilo, y fue tal su contento que antes de que hubiese concluido el dÃa inició otros tres experimentos en su laboratorio.