La Isla del tesoro
La Isla del tesoro La respuesta no fue tan concreta. Por el Norte habían atacado muchos, siete según los cálculos del caballero, ocho o nueve según Gray. Por el Este y por el Oeste solo habían disparado un tiro. Por consiguiente, estaba claro que el ataque procedería del Norte y que por los otros tres lados solo se dedicarían a maniobras de distracción. Sin embargo, el capitán Smollett no cambió de táctica. Si los amotinados lograban atravesar la empalizada, argumentó, se adueñarían de cualquier tronera desprotegida y nos matarían como a ratas dentro de nuestro propio territorio.
El caso es que tampoco tuvimos mucho tiempo para darle vueltas al tema. De repente, con un gran alarido, una nubécula de piratas salió del bosque por el Norte y se dirigió a todo correr directamente hacia la empalizada. En el mismo momento, volvieron a abrir fuego desde el bosque y una bala entró silbando por la puerta e hizo añicos el mosquete del doctor.
Los atacantes treparon por la empalizada como monos. El caballero y Gray no paraban de disparar; cayeron tres hombres, uno de bruces, ya dentro del fortín, dos de espaldas hacia fuera. Pero, de estos dos, uno estaba evidentemente más asustado que herido, pues en un santiamén se puso en pie y desapareció por entre los árboles.