La Isla del tesoro
La Isla del tesoro Ante nuestros ojos se veía un gran hoyo, no muy reciente, pues las paredes se habían derrumbado y en el fondo crecía la hierba. Se veían esparcidos el mango de un pico roto en dos pedazos y las tablas de varios cajones. En una de las tablas pude leer, grabada con un hierro candente, la palabra Walrus, el nombre del barco de Flint.
Todo estaba más claro que el agua. El escondite había sido descubierto y saqueado. ¡Las setecientas mil libras habían volado!