Drácula
Drácula —Señorita, ahora debo irme otra vez a casa. A mi nieta no le gusta esperar cuando el té ya está servido, pues tarda algún tiempo.
Se alejó cojeando, y pude ver que se apresuraba, tanto como podÃa, gradas abajo.
Los graderÃos son un rasgo distintivo de este lugar. Conducen del pueblo a la iglesia; hay cientos de ellos (no sé cuantos) y se enroscan en delicadas curvas; el declive es tan leve que un caballo puede fácilmente subirlos o bajarlos. Creo que originalmente deben haber tenido algo que ver con la abadÃa. Me iré hacia mi casa también. Lucy salió a hacer algunas visitas con su madre, y como sólo eran visitas de cortesÃa, yo no fui. Pero ya es hora de que estén de regreso.