Drácula
Drácula La testarudez o ignorancia de su tripulación fue un tema exhaustivamente comentado mientras permaneció a la vista, y se hicieron esfuerzos por enviarle señales para que arriaran velas, en vista del peligro. Antes de que cerrara la noche, se le vio con sus velas ondear ociosamente mientras navegaba con gran tranquilidad sobre las encrespadas olas del mar.
"Tan ociosamente como un barco pintado sobre un océano pintado."
Poco antes de las diez de la noche la quietud del viento se hizo bastante opresiva, y el silencio era tan marcado que el balido de una oveja tierra adentro o el ladrido de un perro en el pueblo, se escuchaban distintamente; y la banda que tocaba en el muelle, que tocaba una vivaracha marcha francesa, era una disonancia en la gran armonía del silencio de la naturaleza. Un poco después de medianoche llegó un extraño sonido desde el mar, y muy en lo alto comenzó a producirse un retumbo extraño, tenue, hueco.