Drácula
Drácula Porque —dijo, solemnes demasiado tarde… o demasiado temprano. ¡Vea! —añadió, sosteniendo en su mano el pequeño crucifijo dorado. Esto fue robado durante la noche.
—¿Cómo? ¿Robado? —le pregunté con asombro—. Si usted lo tiene ahora…
—Porque lo he recobrado de la inútil desventurada que lo robó; de la mujer que robó a los muertos y a los vivos. Su castigo seguramente llegará, pero no por mi medio: ella no sabÃa lo que hacÃa, y por ignorancia, sólo robó. Ahora, debemos esperar.
Se alejó al decir esto, dejándome con un nuevo misterio en que pensar, un nuevo rompecabezas con el cual batirme.