Drácula
Drácula ¡Pobre Jonathan! Supongo que fue el funeral lo que le intranquilizó y envió su mente de regreso en una cadena de pensamientos… Él mismo lo cree todo. Recuerdo cómo en nuestro dÃa de casamiento dijo: "A menos que algún solemne deber caiga sobre mà para hacerme regresar a las amargas horas, dormido o despierto, loco o cuerdo." Parece haber a través de esto un hilo de continuidad… Ese terrible conde iba a venir a Londres… Si asà fuera y viniera a Londres, con sus prolÃficos millones… Puede haber un deber solemne; y si llega ese deber no debemos encogernos ante él… Yo estaré preparada. Tomaré mi máquina de escribir en este mismo momento y comenzaré la transcripción. Entonces estaremos listos para otros ojos si es necesario. Y si asà se quiere, entonces, tal vez, si estoy lista, el pobre Jonathan no necesita sobresaltarse, pues yo puedo hablar por él y no dejar nunca que se moleste o preocupe por el asunto para nada. Si alguna vez, Jonathan se sobrepone a su nerviosismo, puede ser que quiera decirme todo, y yo puedo hacerle preguntas y averiguar las cosas, y ver cómo puedo consolarlo.
Carta de van Helsing a la señora Harker
24 de septiembre (Confidencial)
“Querida señora: