Drácula
Drácula —Que crea en cosas que no pueden ser. PermÃtame que lo ilustre. Una vez escuché a un norteamericano que definÃa la fe de esta manera: "Es esa facultad que nos permite creer en lo que nosotros sabemos que no es verdad." Por una vez, seguà a ese hombre. Él quiso decir que debemos tener la mente abierta, y no permitir que un pequeño pedazo de la verdad interrumpa el torrente de la gran verdad, tal como una piedra puede hacer descarrilar a un tren. Primero obtenemos la pequeña verdad. ¡Bien! La guardamos y la evaluamos; pero al mismo tiempo no debemos permitir que ella misma se crea toda la verdad del universo.
—Entonces, usted no quiere que alguna convicción previa moleste la receptividad de mi mente en relación con algo muy extraño. ¿Interpreto bien su lección?
—¡Ah! Usted todavÃa es mi alumno favorito. Vale la pena enseñarle. Ahora que está deseoso de entender, ha dado el primer paso para entender. ¿Piensa usted que esos pequeños agujeros en las gargantas de los niños fueron hechos por lo mismo que hizo los orificios en la señorita Lucy?
—Asà lo supongo.
Se puso en pie y dijo solemnemente:
—Entonces, se equivoca usted. ¡Oh, que asà fuera! ¡Pero no lo es! Es mucho peor, mucho, pero mucho peor.