Drácula
Drácula Y al llegar aquí lo interrumpí. Me estaba descontrolando; de tal manera estaba amontonando en mi mente su lista de todas las excentricidades e imposibilidades "posibles" que mi imaginación parecía haber cogido fuego. Tuve la vaga idea de que me estaba dando alguna clase de lección, como solía hacerlo hacía algún tiempo en su estudio en Ámsterdam; pero él solía decirme la cosa de manera que yo pudiera tener el objeto en la mente todo el tiempo. Mas ahora yo estaba sin esta ayuda, y sin embargo lo quería seguir, por lo que dije:
—Maestro, permítame que sea otra vez su discípulo predilecto. Dígame la tesis, para que yo pueda aplicar su conocimiento a medida que usted avanza. De momento voy de un punto a otro como un loco, y no como un cuerdo que sigue una idea. Me siento como un novicio dando traspiés a través de un pantano envuelto en la niebla, saltando de un matorral a otro en el esfuerzo ciego de andar sin saber hacia dónde voy.
—Esa es una buena imagen —me dijo él—. Bien, se lo diré a usted. Mi tesis es esta: yo quiero que usted crea.
—¿Qué crea qué?