Drácula
Drácula —Tómelos —me dijo y examÃnelos atentamente. Para cuando regrese, estará usted al corriente de todos los hechos y asà podremos emprender mejor nuestras investigaciones. CuÃdelos, puesto que su contenido es un verdadero tesoro. Necesitará toda su fe, a pesar de la experiencia que ha tenido hoy mismo. Lo que se dice aquà —colocó pesadamente la mano, con gravedad, sobre el montón de papeles, al tiempo que hablaba—, puede ser el principio del fin para usted, para mà y para muchos otros; o puede significar el fin del "muerto vivo" que tantas atrocidades comete en la tierra. Léalo todo, se lo ruego, con atención. Y si puede añadir usted algo a la historia que aquà se relata, hágalo, puesto que en este caso todo es importante. Ha consignado en su diario todos esos extraños sucesos, ¿no es asÃ? ¡Claro! Bueno, pues entonces, pasaremos todo en revista juntos, cuando regrese.
A continuación, hizo todos los preparativos para su viaje y, poco después, se dirigió a Liverpool Street. Yo me encaminé a Paddington, a donde llegué como un cuarto de hora antes de la llegada del tren.
La multitud se fue haciendo menos densa, después del movimiento caracterÃstico en los andenes de llegada. Comenzaba a intranquilizarme, temiendo no encontrar a mi invitada, cuando una joven de rostro dulce y apariencia delicada se dirigió hacia mÃ, y después de una rápida ojeada me dijo: