Drácula
Drácula Abrà mucho los ojos ante ese desarrollo completamente nuevo. Allà estaba el peor de todos mis lunáticos, el más afirmado en su tipo que he encontrado en toda mi vida, hablando de filosofÃa elemental, con los modales de un caballero refinado. Me pregunté si serÃa la presencia de la señora Harker la que habÃa tocado alguna cuerda en su memoria. Si aquella nueva fase era espontánea o debida a la influencia inconsciente de la señora, la dama debÃa poseer algún don o poder extraño.
Continuamos hablando, durante un rato y, viendo que en apariencia razonaba a la perfección, se aventuró, mirándome a mà interrogadoramente al principio, llevándolo hacia su tema favorito de conversación. Volvà a asombrarme al ver que Renfield enfocaba la cuestión con la imparcialidad caracterÃstica de una cordura absoluta; incluso se puso de ejemplo al mencionar ciertas cosas.