Drácula
Drácula Excusándome por mi olvido, fui a mi cuarto a sacar los papeles de mi portafolios. Mientras los estaba colocando en orden, escuché un tintineo de porcelana y plata en el otro cuarto, y al atravesarlo, noté que la mesa habÃa sido arreglada y la lámpara encendida, pues para entonces ya era bastante tarde. También en el estudio o biblioteca estaban encendidas las lámparas, y encontré al conde yaciendo en el sofá, leyendo, de todas las cosas en el mundo, una GuÃa Inglesa de Bradshaw. Cuando yo entré, él quitó los libros y papeles de la mesa; y entonces comencé a explicarle los planos y los hechos, y los números. Estaba interesado por todo, y me hizo infinidad de preguntas relacionadas con el lugar y sus alrededores. Estaba claro que él habÃa estudiado de antemano todo lo que podÃa esperar en cuanto al tema de su vecindario, pues evidentemente al final él sabÃa mucho más que yo. Cuando yo le señalé eso, respondió:
—Pero, mi amigo, ¿no es necesario que sea asÃ? Cuando yo vaya allá estaré completamente solo, y mi amigo Harker Jonathan, no, perdóneme, caigo siempre en la costumbre de mi paÃs de poner primero su nombre patronÃmico; asà pues, mi amigo Jonathan Harker no va a estar a mi lado para corregirme y ayudarme. Estaré en Exéter, a kilómetros de distancia, trabajando probablemente en papeles de la ley con mi otro amigo, Peter Hawkins. ¿No es asÃ?