Drácula

Drácula

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin embargo, cuando me acerqué a la puerta, un nuevo cambio se produjo en el paciente. Se dirigió hacia mí con tanta rapidez que, por un momento, temí que se dispusiera a llevar a cabo otro ataque homicida. Sin embargo, mis temores eran infundados, ya que extendió las dos manos, en actitud suplicante y me hizo su petición en tono emocionado. Como vio que el mismo exceso de su emoción operaba en contra suya, al hacernos volver a nuestras antiguas ideas, se hizo todavía más demostrativo.

Miré a van Helsing y vi mi convicción reflejada en sus ojos; por consiguiente, me convencí todavía más de lo correcto de mi actitud e hice un ademán que significaba claramente que sus esfuerzos no servían para nada. Había visto antes en parte la misma emoción que crecía constantemente, cuando me dirigía alguna petición de lo que, en aquellos momentos, significaba mucho para él, como, por ejemplo, cuando deseaba un gato; y esperaba presenciar el colapso hacia la misma aquiescencia hosca en esta ocasión. Lo que esperaba no se cumplió, puesto que, cuando comprendió que su súplica no servía de nada, se puso bastante frenético. Se dejó caer de rodillas y levantó las manos juntas, permaneciendo en esa postura, en dolorosa súplica, y repitió su ruego con insistencia, mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas, y tanto su rostro como su cuerpo expresaban una intensa emoción.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker