Drácula
Drácula Entré en mi habitación de puntillas y encontré a Mina dormida, respirando con tanta suavidad que tuve que aguzar el oÃdo para captar el sonido. ParecÃa más pálida que de costumbre. Esperaba que la reunión de aquella noche no la hubiera impresionado demasiado. Me siento verdaderamente agradecido de que permanezca fuera de nuestro trabajo futuro e incluso de nuestras deliberaciones. Es una tensión demasiado grande para que la soporte una mujer. No pensaba asà al principio, pero ahora sé mucho mejor a qué atenerme. Por consiguiente, me alegro de que eso haya sido resuelto. Es posible que haya cosas que la asustaran si las oyera, no obstante, ocultárselas serÃa peor que revelárselas, si es que llega a sospechar que hay algo que no le decimos. A partir de este momento, tendremos que ser para ella como libros cerrados, por lo menos hasta el momento en que podamos anunciarle que todo ha concluido y que la tierra ha sido liberada de aquel monstruo de las tinieblas. Supongo que será difÃcil guardar silencio, debido a la confianza que reina entre nosotros, pero debo continuar en mi resolución y silenciar completamente todo lo relativo a nuestros actos durante aquella noche, negándome a hablar de lo que ha sucedido. Me acosté sobre el diván, para no molestarla.