Drácula
Drácula Al momento, excusándose, me dejó, pidiéndome que recogiera todos mis papeles. HabÃa estado ya un corto tiempo ausente, y yo comencé a hojear algunos de los libros que tenÃa más cerca. Uno era un atlas, el cual, naturalmente, estaba abierto en Inglaterra, como si el mapa hubiese sido muy usado. Al mirarlo encontré ciertos lugares marcados con pequeños anillos, y al examinar éstos noté que uno estaba cerca de Londres, en el lado este, manifiestamente donde su nueva propiedad estaba situada. Los otros dos eran Exéter y Whitby, en la costa de Yorkshire.
Transcurrió aproximadamente una hora antes de que el conde regresara.
—¡Ajá! —dijo él—, ¿todavÃa con sus libros? ¡Bien! Pero no debe usted trabajar siempre. Venga; me han dicho que su cena ya esta preparada.