Drácula
Drácula —Sus clientes, señor, tienen suerte de tener un guardián tan resuelto de sus confidencias. Yo mismo soy un profesional —al decir esto le tendà mi tarjeta—. En este caso, no estoy interesado en este asunto por curiosidad: actúo por parte de lord Godalming, que desea saber algo sobre la propiedad que creÃa que, hasta últimas fechas, se encontraba en venta.
Esas palabras hicieron que las cosas tomaran otro cariz.
—Me gustarÃa darle a usted esos informes si los tuviera, señor Harker, y especialmente me gustarÃa servir a su cliente. En cierta ocasión llevamos a cabo unas transacciones para él sobre el alquiler de unas habitaciones cuando era el Honorable Arthur Holmwood. Si puede usted darme la dirección de su señorÃa, tendré mucho gusto en consultar a la casa sobre el sujeto y, en todo caso, me comunicarÃa con su señorÃa por medio del correo de esta misma noche. Será un placer el facilitarle esos informes a su señorÃa, si es que podemos apartarnos en este caso de las reglas de conducta de esta casa.
Deseaba hacerme una amistad, no buscarme un enemigo, de modo que le di las gracias, le entregué la dirección de la casa del doctor Seward y me fui. Era ya de noche y me sentÃa cansado y hambriento. Tomé una taza de té en la Aerated Bread Company y regresé a Purfleet en tren.