Drácula
Drácula En cuanto a la disposición de nuestras fuerzas, el profesor sugirió que, después de nuestra visita a Carfax, debíamos entrar todos a la casa de Piccadilly; que los dos doctores y yo deberíamos permanecer allí, mientras Quincey y lord Godalming iban a buscar los refugios de Walworth y Mile End y los destruían. Era posible, aunque no probable, que el conde apareciera en Piccadilly durante el día y, en ese caso, estaríamos en condiciones de acabar con él allí mismo. En todo caso, estaríamos en condiciones de seguirlo juntos. Yo objeté ese plan, en lo relativo a mis movimientos, puesto que pensaba quedarme a cuidar a Mina; creía que estaba bien decidido a ello; pero ella no quiso escuchar siquiera esa objeción. Dijo que era posible que se presentara algún asunto legal en el que yo pudiera resultar útil; que entre los papeles del conde podría haber algún indicio que yo pudiera interpretar debido a mi estancia en Transilvania y que de todos modos, debíamos emplear todas las fuerzas de que disponíamos para enfrentarnos al tremendo poder del monstruo. Tuve que ceder, debido a que Mina había tomado su resolución al respecto; dijo que su última esperanza era que pudiéramos trabajar todos juntos.