Drácula
Drácula En verdad, la atmósfera era muy desagradable y maloliente, como la vieja capilla de Carfax y, con nuestra experiencia previa, no tuvimos dificultad en comprender que el conde habÃa estado utilizando aquel lugar con toda libertad.
A continuación, nos dedicamos a explorar la casa, y permanecimos todos juntos, en previsión de algún ataque, ya que sabÃamos que nos enfrentábamos a un enemigo fuerte, cruel y despiadado y todavÃa no sabÃamos si el conde estaba o no en la casa. En el comedor, que se encontraba detrás del vestÃbulo, encontramos ocho cajas de tierra.
¡Ocho de las nueve que estábamos buscando! Nuestro trabajo no estaba todavÃa terminado ni lo estarÃa en tanto no encontráramos la caja que faltaba. Primeramente, abrimos las contraventanas que daban a un patio cercado con muros de piedra, en cuyo fondo habÃa unas caballerizas encaladas, que tenÃan el aspecto de una pequeña casita.