Drácula
Drácula —Entonces, como es criminal, es egoÃsta; y puesto que su intelecto es pequeño y sus actos están basados en el egoÃsmo, se limita a un fin. Ese propósito carece de remordimientos. Lo mismo que atravesó el Danubio, dejando que sus tropas fueran destrozadas, asÃ, ahora, piensa en salvarse, sin que le importe otra cosa. AsÃ, su propio egoÃsmo libera a mi alma, hasta cierto punto, del terrible poder que adquirió sobre mà aquella terrible noche. ¡Lo siento! ¡Oh, lo siento! ¡Gracias a Dios por su enorme misericordia! Mi alma está más libre que lo que lo ha estado nunca desde aquella hora terrible, y lo único que me queda es el temor de que en alguno de mis trances o sueños, haya podido utilizar mis conocimientos para sus fines.
El profesor se puso en pie, y dijo: