Drácula
Drácula —Ha utilizado su mente; por eso nos ha dejado aquÃ, en Varna, mientras el barco que lo conducÃa avanzaba rápidamente, envuelto en la niebla, hacia Galatz, donde, sin duda, lo habÃa preparado todo para huir de nosotros. Pero su mente infantil no fue más allá, y es posible que, como siempre sucede de acuerdo con la Providencia Divina, lo que el criminal creÃa que era bueno para su bienestar egoÃsta, resulta ser el daño más importante que recibe. El cazador es atrapado en su propia trampa, como dice el gran salmista. Puesto que ahora que cree que está libre de nosotros y que no ha dejado rastro y que ha logrado huir de nosotros, disponiendo de tantas horas de ventaja para poder hacerlo, su cerebro infantil lo hará dormir. Cree, asimismo, que al dejar de conocer su mente de usted, no puede usted tener ningún conocimiento de él; ¡ese es su error! Ese terrible bautismo de sangre que le infligió a usted la hace libre de ir hasta él en espÃritu, como lo ha podido hacer usted siempre hasta ahora, en sus momentos de libertad, cuando el sol sale o se pone. En esos momentos, va usted por mi voluntad, no por la de él. Y ese poder, para bien tanto de usted como de tantos otros, lo ha adquirido usted por medio de sus sufrimientos en sus manos. Eso nos es tanto más precioso, cuanto que él mismo no tiene conocimiento de ello, y, para guardarse él mismo, evita poder tener conocimiento de nuestras andanzas. Sin embargo, nosotros no somos egoÃstas, y creemos que Dios está con nosotros durante toda esta oscuridad y todas estas horas terribles. Debemos seguirlo, y no vamos a fallar; incluso si nos ponemos en peligro de volvernos como él. Amigo John, ésta ha sido una hora magnÃfica; y hemos ganado mucho terreno en nuestro caso. Debe usted hacerse escriba y ponerlo todo por escrito, para que cuando lleguen los demás puedan leerlo y saber lo que nosotros sabemos.