La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas El señor Corbeck y el doctor Winchester, después de estudiarse por unos instantes, parecieron congeniar. El primero se mostró dispuesto a hacer lo que se le pidiera, siempre y cuando se hallase en libertad de hablar, lo cual no era muy promisorio. Aun asÃ, el doctor dijo:
—Quisiera que tradujese usted unos jeroglÃficos.
—¡Lo haré encantado! Si es que lo consigo, pues ha de saber usted que no todos los caracteres jeroglÃficos se han podido descifrar. Pero, en fin, ¿cuál es esa inscripción?
—Son dos —respondió el médico—. Y una de ellas la traeré ahora mismo.
Salió y, un minuto después, regresó con el gato momificado que habÃa mostrado a Silvio. El señor Corbeck lo miró y tras un breve examen, explicó:
—No tiene nada de particular. Es una invocación a Bast, la Señora de Bubastia, expresando el deseo de que en los Campos ElÃseos le den pan y leche. Es probable que dentro haya algo más y, si tiene usted a bien desenvolverla, haré cuanto pueda. Sin embargo, no creo que encuentre nada especial. A juzgar por el sistema de envoltura, esta momia debe de proceder del Delta, y, además, de un perÃodo relativamente reciente, cuando la tarea de embalsamar ya era corriente y poco costosa. ¿Qué otra inscripción quiere usted que traduzca?