La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas Asentà con la cabeza. El señor Corbeck se puso de pie de un salto y tendió una mano hacia su interlocutor.
—De acuerdo —dijo—. Le agradezco que me honre con su confianza y prometo que haré cuanto pueda por complacerlos y, al mismo tiempo, hacer que mi amigo vea cumplidos sus deseos.