La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas Al regresar al valle con aquellos beduinos, hice un esfuerzo por escalar la roca, pero su superficie era tan lisa y carente de asideros que no lo conseguí. La piedra, ya roma y suave por naturaleza, había sido pulida de tal forma que resultaba resbaladiza. Era evidente que en un tiempo tuvo que haber en aquella roca escalones excavados, pues aún se advertían las señales de la sierra, el cincel y el martillo que se habían empleado con ese fin.