La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas —No podÃa ser mejor. Estoy seguro de que entre todos descubriremos qué hay detrás de estos hechos.
A continuación nos dirigimos hacia la habitación del señor Trelawny, donde descubrimos que todo estaba tal como su hija habÃa descrito.
Poco después sonó el timbre de la puerta y un minuto más tarde se presentó un joven de perfil aguileño, ojos grises de mirada penetrante y una frente ancha propia de quien está acostumbrado a reflexionar. Llevaba en la mano un maletÃn negro, que se apresuró a abrir. La señorita Trelawny hizo las presentaciones:
—Señor Ross, comisario Dolan, éste es el doctor Winchester.
En cuanto nos hubimos saludado, él puso manos a la obra. Lo observamos mientras procedÃa a curar la herida. De vez en cuando llamaba la atención del comisario acerca de algún detalle de la lesión, y este último tomaba nota en su libreta.