La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas —Pero si en su caso, señor Trelawny, se emplearon, como asegura, algunas de esas fuerzas —lo interrumpió el doctor Winchester—, ¿quién o qué las puso en libertad en el momento oportuno? Cuando usted y el señor Corbeck visitaron por segunda vez la tumba de la reina, cayeron en una especie de estado de trance que duró tres dÃas. Y entonces, según me contó el señor Corbeck, el cofre no se encontraba allÃ, aunque sà la momia. En ambos casos ha obrado, estoy persuadido de ello, una inteligencia activa poseedora, probablemente, de alguna otra fuerza.
—SÃ, habÃa una inteligencia activa —contestó el señor Trelawny—. Y disponÃa de una fuerza que nunca falla. En las dos ocasiones se trató del hipnotismo.
—¿Y dónde reside esa fuerza, ese poder? —inquirió el doctor en tono de ansiedad.