La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas »¡Claro, claro, alguien como ella tenía unos sueños más nobles! ¡Los siento en mi corazón; los veo con mis ojos dormidos!
Cuando hablaba, Margaret parecía hacerlo bajo el influjo de la inspiración, y tenía la mirada perdida, fija en un punto más allá del mundo de los mortales. Pero después, aquellos profundos ojos se llenaron de contenidas lágrimas de emoción. Su alma parecía hablar a través de su voz, mientras quienes la escuchábamos nos quedábamos petrificados por el arrobamiento.