La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas Tercero: el hallazgo de las lámparas en el armario del saloncito. Tal vez la reina Tera, valiéndose de su cuerpo astral, hubiera sido capaz de abrir la puerta de la habitación de Corbeck en el hotel y cerrarla tras apoderarse de las lámparas. De la misma manera, quizás hubiese abierto la ventana para ponerlas en el armario. En ese caso, era posible que Margaret no hubiera tenido nada que ver en el robo, lo cual no impedía que el hecho fuera sumamente extraño.
Cuarto: las sospechas del detective y del doctor, que en este momento comprendí en toda su dimensión.
Quinto: en ciertas ocasiones Margaret había llegado a pronosticar, con exactitud asombrosa, los momentos en que reinaría la tranquilidad, como si conociese previamente las intenciones del cuerpo astral de Tera.
Sexto: su indicación de que el rubí que su padre había perdido acabaría siendo encontrado. Al reflexionar sobre este episodio a la luz de las sospechas sobre sus poderes, la reina Tera, valiéndose de su cuerpo astral (siempre en el supuesto de que la teoría respecto a éste fuese correcta), y temerosa de que la joya se extraviase, se la sacó al señor Trelawny de la cartera y la trasladó de Londres a Kyllion, donde de algún modo misterioso se encargó de comunicarle a Margaret su paradero.