La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas Mientras seguÃamos esperando, nos pareció que nuestros corazones dejaban de latir.
De repente, se oyó un sonido semejante al de una minúscula explosión amortiguada y la tapa del cofre se levantó unos milÃmetros en sentido horizontal. Todo se veÃa ya con claridad absoluta, pues la cueva se habÃa inundado de luz. A continuación, sin moverse por un lado, la tapa empezó a levantarse lentamente por el otro como si cediera a la presión del equilibrio. Yo no podÃa ver lo que habÃa dentro, pues me lo impedÃa la tapa levantada. El cofre seguÃa brillando; de su interior empezó a surgir un ligero vapor verdoso que flotó en dirección al sarcófago como si algo lo empujase o atrajera hacia él. Yo no podÃa aspirar por entero sus efluvios a causa de la mascarilla, pero, aun asÃ, percibà un extraño olor acre. Al cabo de pocos segundos el vapor se condensó un poco y empezó a penetrar directamente en el sarcófago abierto. Estaba claro que el cuerpo momificado ejercÃa cierta atracción en él, como también lo estaba que el vapor ejercÃa cierto efecto en el cuerpo, pues poco a poco el sarcófago empezó a iluminarse como si éste hubiera empezado a despedir luz. Desde el lugar donde me encontraba no podÃa ver qué ocurrÃa dentro, pero por la expresión de quienes observaban aquel fenómeno deduje que algo inusual estaba sucediendo.