La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas —Existe una gran semejanza entre el sueño de su padre y el de la señorita Kennedy. Probablemente ambos han sido vÃctimas del mismo efluvio. No obstante, en la enfermera el coma no parece profundo. Por esto creo que en su caso nos costará menos lograr que recupere el sentido. La he ubicado cerca de una corriente de aire y ya ha dado señales, aunque débiles, de que lo suyo puede considerarse una especie de desmayo. La rigidez de los miembros ha disminuido y su piel se muestra más sensible, o tal vez deberÃa decir menos insensible, al dolor.
—¿Cómo se explica, doctor —pregunté—, que el señor Trelawny continúe en el mismo estado de insensibilidad y aun asà su cuerpo no esté rÃgido?
—Me temo que no tengo respuesta para eso. Resolveremos este problema en unas horas, tal vez en unos dÃas. Sin embargo —añadió con entusiasmo—, será para todos nosotros una lección extraordinariamente útil de diagnosis, de la cual quizá puedan beneficiarse muchas personas.